Yo no deberia escribir un domingo por la noche, con frio y con tristeza, y menos con música corta venas, pero que más da allá voy…
Ha sido un fin de semana caótico en muchos aspectos, para empezar una tormenta -que luego se degradó a depresión tropical- asotó indolentemente a mi país como resultado varias vias bloqueadas, seis fallecidos, y bueno ese tipo de cosas.
Yo deberia haber estudiado por la tarde, pero sabé algo, por una extrañana razón, no podía quiarme a ella de la mente, mientras quizá ella ni se acodaba de mi….Hoy por la tarde pensaba en esa lluvia y en esa tormenta, y facilmente se implantaba en mi mente esa analogía. Nosotros somos como la lluvia, vamos callendo gotas por gotas, así nos entregamos a otros, sutilemente, y frágilmente. Pero algunas veces arreciamos y entonces nos desbordamos y causamos tantos daños. No sé decir que es bueno o malo, porque a mi me gusta que llueva, y que haya tormentas…