Archive for Culeradas

Del porqué me siento triste…

No sabía ni por donde empezar cuando dije que iba a escribir esta entrada, y bueno creo que debo empezar por lo más fácil, no sé porqué tonta razón, motivo, explicación o lo que sea, amo a una persona que no me ama. Quizá no sea eso lo peor, sino más bien tener la esperanza de que algo pueda suceder…

No tengo argumentos para creerle, no sé ni porque le creo, no debería, pero bien, no es ese el caso y acá estoy yo cayéndome a pedazos, sintiéndome derrotado y peor que eso, sin saber que demonios hacer.

Quisiera poder sólo cerrar los ojos, abrirlos y encontrar una respuesta, si fuera tan fácil, ya lo habría solucionado, mientras nada, a seguir cayendome a pedazos…

Bla bla bla…

Llevaba días sin escribir pero es que en realidad el deseo de hacerlo no impera en mi, incluso en este momento no tengo tal deseo. He pasado unos días extraños, entre estrés, confesiones, alegrias, cumpleaños, parciales y bla bla bla -ya saben lo que va después de esto-.

No es que mi deseo de escribir haya desaparecido porqué yo me sienta triste, o porqué esté mal, al contrario estoy bien y me siento bien. Lo que sucede es que tengo tantas emociones encontradas y bla bla bla -ibídem-.

Hoy es uno de esos viernes en los que ha amanecido el lloviendo, uno de esos viernes de inviernos largos mañanas de frío y tardes con café, con té, o con chocolate caliente. Hoy es un viernes de esos atípicos, extraños, melancolicos….Hoy es viernes y quiero dormir.

Hay un extraño placer en amar alguien que no te ama...OUCH

Hoy en la mañana encontré esta imagen, y ouch bla bla bla…

Mis demencias…

Llevaba días recluido en el silencio, pensando. A veces se agolpan de un sólo tantas emociones, de alegría y de tristeza, de fe y de desesperanza, y uno no sabe si decir, callar o sentir… No ha sido todo enteramente malo, pasó mi cumpleaños y aún después de varios días siguen llegando detalles, y muestras de cariño, y yo me siento muy feliz. Soy feliz.

Por otro lado esta ella, que a veces no le entiendo, me hace feliz no lo niego, y estoy enamorado, creo que ya es tiempo de ir llamando las cosas como son, y también de reconocerlas, no es que me apene, ni menos que eso, al contrario solo de pensarlo me hace sonreir. Pero está vorágine de emociones me tiene el corazón en plena montaña rusa.

Con cada día que empieza digo que es el día justo para tomar una desición, y no lo hago, siempre hay algo que me detiene, que me hace pensar y repensar nuevamente las cosas y pospongo mi desición para el siguiente día, y así han pasado días, semanas, meses, y me asusta que lleguen años, porque con el tiempo uno pierde la capacidad de reacción y se acomoda, y se acomoda, y se acomoda y no hay nada que entonces te inmute y no te moves, y no decis nada, y te quedas callado/a, y te vale, y no es que no podás hacer nada, simplemente no queres hacerlo.

Hoy tenia una especie de remolino rondandome la mente, y un dolor de cabeza que me taladra la razón. Hoy vi a una tía, y me sentí tan mal, cuando los gestos de su rostro me mostraban su incapacidad de recordar mi nombre, aunque mi cara fuera de lo mas conocida para ella. Pobre mi tía, esos males llegan con los años, no la culpo.

No sé que voy a hacer, no sé que tengo o deba de hacer, no sé si decir algo o no, no sé si voy a volver. No me esperen. Suficiente carga tengo llevandome a mi mismo.

Adeus.

Entre sábanas…

No se que me pasa, he perdido momentaneamente el deseo de hacer las cosas que hago, es como si no fuera yo, aunque sé que soy yo. Hoy me desperté sin ganas de nada, no habia sol no me importaba en realidad deseaba seguir durmiendo, pero la repitencia del sonido del telefono me obligo a tocar el mundo humano, ese suelo frio, y respondí la llamada sólo para decir: No, usted se ha equivocado de número. Mi día no fue diferente, apenas tome el desayuno por puro impulso, y luego corro a refugiarme en un libro y entre las sábanas de mi cama…

Mi día pasa como el color del cielo, tan gris, tan callado y yo ahí, sin ganas de nada, sin nada de ganas. Si alguien me pregunta si dejaría todo lo que tengo y me marcharia le respondería que sí, no echaría de menos a nadie, o al menos no a tantas personas como para no poder dejar lo que tengo. Hago todo lo que hago en un día normal, nada más no soporto la torturante idea de salir y exponerme a los demás, sonriendo vaciamente, y hablando sin hablar, así que decido quedarme en mi casa, en mi libro, y entre las sábanas de mi cama…

Talvés alguien diga que estoy depresivo, que soy infeliz, o que estoy loco, no me importa, ni me interesa. Son pocas las opiniones que me importan y también provienen de las pocas personas cercanas e importantes en mi vida. No me importa en realidad o en demasía lo que alguien más pueda decir, sus palabras salen sobrando. Para eso tengo mi música, mi libro y las sábanas de mi cama.

Pongale titulo

No sé qué pensar, no sé lo que pienso, no tengo capacidad para concentrarme ni para dar mi número de celular, me pregunto tantas cosas a la vez que soy incapaz de responderme alguna decentemente, por ratitos me quedo en blanco, y por ratitos me desconcentro tanto que no sé que estoy haciendo, ni que voy a decir, ni mucho menos que estaba pensando. No sé que me pasa es como si no puedo controlar mi mente.

Se me cae la cara de pena, o la pena de la cara, ya no sé, todo mundo sabe algo tan evidente, algo que yo no acepto, pero que todos saben. Me dicen que tenga paciencia, otra gente que me conforme, pero ni lo uno ni lo otro, porqué sino hago nada de seguro se me estalla el corazón. Y que me queda después de eso es nada, nada y nada. Si pudieran comprenderme, si alguien estuviera en mi lugar entenderia que tan díficil es esto. Por eso me gusta estar con ella porque me olvido de todo y de todos, porque me siento tranquilo, porque cuando me abraza, porque cuando me habla al oido, cuando me hace la carita de perrito regañado, o cuando juguetonamente me muestra la lengua, yo soy feliz.

« Previous entries